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24 abril 2009

Rafael Pérez Castillo ecos de la Semana Santa de Ayamonte, Domingo de Resurrección: “Triunfo de la Vida, la “Victoria” es del pueblo.

Ángel León/Rafael Pérez Castillo/DonaldPress

Como el que no quiere la cosa y como casi todo en la vida tiene su fin estamos llegando ya al
penúltimo episodio, donde Rafael Pérez Castillo, con ese buen estilo de escribir, nos ha venido hablando de la Semana Santa o Semana Mayor en la bella ciudad de Ayamonte, donde bañada por el Océano Atlántico y por el Río Guadiana que la separa de la vecina Portugal. Ni que decir tiene que estuvo impregnada por las viejas culturas de: del Imperio Tartessico, hasta la llegada de Griegos y Romanos… También en la época del Rey Alfonso X de Castilla “El Savio” cedió esta tierra a Portugal como dote de su hija Beatriz al ser reina de Portugal, hasta el el Rey Alfonso XI creo el Marquesado de Ayamonte…
Todos sabemos que, Ayamonte tienen una bella historia que, ¿por que no?, convenceremos a nuestro gran amigo Rafael para que nos hable sobre esta tierra tan maravillosa, cuyos marineros participaron en el descubrimiento de América, como es el caso de Rodrigo Xerez que acompaño a Cristóbal Colón….
Ha sido cuna de: artistas, poetas, incluso la de el Beato Vicente Ramírez que, marchó a las misiones de México…
E incluso el actual Arzobispo castrense Mons. Juan del Río Martín, ha nacido en Ayamonte.
Pero ahora debemos cerrar este paréntesis que ha surgido, porque siempre es apasionante hablar de una bella ciudad como la que nos ocupa y digamos que hoy esta entrega esta dedicada a ese Jesús Vivo que murió para resucitar al tercer día y lo hace indudablemente, como el “Triunfo de la Vida sobre la Muerte” y para traernos de nuevo la ESPERANZA... ¿Qué les parece si yo me guardo mis emociones? Ya tendré momentos para exteriorizar mis grandes emociones y devociones y dejamos al amigo Rafael Pérez Castillo que hoy nos habla del…

TRIUNFO DE LA VIDA,
LA “VICTORIA” ES DEL PUEBLO.


Esta es la expresión exacta de nuestro Jesús Resucitado. Va cantando el triunfo de la vida con la definida personalidad de una anatomía triunfante que nada tiene que ver con las leyendas de los sepulcros.
En Ayamonte, Cristo ha resucitado del todo. Y como siempre se nos ofrece bajo la especies de Pan y Vino que, el sacerdote en comunión con los fieles los consagra y se convierten en el Cuerpo y Sangre de Jesús el Hijo de Dios hecho hombre, para hacernos más libres y nos espera siempre en el Sagrario...


La Eucaristía nocturna del sábado Santo a la madrugada del Domingo de Resurrección, es como un puente entre el dolor y la alegría y, en la mañana dominical, la explosión es Cristo vivo. También con Él, ha vuelto a la realidad Ayamonte que, pasada su Semana Santa, tendrá ante sí la habitual problemática y buscará con ahínco las mejores condiciones de vida.
Estamos hablando de una Hermandad joven, la que más en Ayamonte, fundada por jóvenes, en la actualidad y desde siempre, poblada de jóvenes. Con ella se hace aquí una fuerte apuesta por los valores de la juventud, y se dan motivos para que las lecturas que, de ordinario, se vienen haciendo acerca de los jóvenes, tomen otros tintes y se vea que hay una parte importante de ellos que sí está responsabilizada en muy altas cotas, que tiene valores de mucho crédito, y que tomarán un relevo generacional por el que pasaremos todos a depender de sus capacidades de gestión y entrega. No siento ningún reparo en afirmar que el seno de una Hermandad, los objetivos de la misma y la programación de su desarrollo, son parte del terreno fértil en el que pueden crecer nuestros hijos, en su preparación para acceder a los puestos de trabajo y a las posibles áreas de actuación que les aguardan en la sociedad.
La Real Hermandad de Jesús Resucitado y María Santísima de la Victoria, erigida canónicamente en la Parroquia de Ntra. Sra. de las Angustias, fue fundada en 1990 y creo que fue un acierto.
En Ayamonte, en Semana Santa, se salía de un período pasional, cargado de escenas de dolor y martirio y, de forma tangible, no se tocaba la realidad de la Gloria. Es decir, las imágenes que quedaban en el recuerdo y en el mensaje, pertenecían todas a la parte cruenta de la Redención, en concreto, la última, el entierro de Cristo; ahora, la Hermandad de Jesús Resucitado, pinta en el aire feliz de la mañana, para gozo de Ayamonte, la estampa viva de la Resurrección que es la que garantiza, a todos los niveles, la salvación del hombre. En 1991 procesiona por primera vez la imagen del Resucitado.


Es obra del imaginero Francisco Zamudio y sigue haciendo su estación de gloria solo, hasta que en 1996 llega la Santísima Virgen de la Victoria del gran imaginero contemporaneo, el sevillano Antonio Dubé de Luque. Ha estado varios años saliendo sin palio, como suele pasar en casi todas las Hermandades en sus comienzos, y ha servido esta coyuntura para que la jovencísima plantilla de hermanos, y muy principalmente los que formaban y forman parte de la Junta de Gobierno, pasen por las dificultades económicas, de organización y legislación que tiene una empresa de este tipo.
Su primera salida la hacen descubiertos, vestidos de alba, y no con túnica o hábito, es totalmente blanca y sin botonadura. En la cintura, cíngulo verde, y su confección está basada en la ropa que llevaba Jesús al ser bautizado. Portan el Cirio Pascual y otros atributos de la Pascua de Resurrección.

Desde el primer momento se plantearon la ilusión de salir cubiertos, pero no existieron los permisos eclesiales necesarios para que así fuera. Han mantenido una insistente demanda sobre tal petición y, por fin, en la actual Semana Santa verán colmadas sus ilusiones y el año 2009 será un dato importante en sus archivos y será un dato histórico para la Semana Santa de Ayamonte. Con túnica y capa de un blanco menos puro, sigue manteniendo cíngulo verde siendo también verde el capirucho. De esta manera, la Hermandad habrá logrado su viejo objetivo.
Ninguno de los dos pasos está acabado.

El de Cristo Resucitado esboza, en el canasto, lo que será la futura talla de un paso de considerables dimensiones, pero aunque aún les quede tarea por delante, en el desfile se notan las inquietudes que mantiene a los hermanos fuertes en la empresa.
La imagen de Jesús Resucitado fue bendecida en la Parroquia de Nuestro Señor y Salvador y hoy, al emerger entre las palmeras de la Plaza de la Laguna es, expresado en el vigor de su naturaleza viva, la explicación de una lección de entrega, trabajo y fe a hombros de jóvenes y niños de Ayamonte.
Por los cielos de Ayamonte, palomas de paz y felicidad han hecho sombras sobre el proyecto de manto blanco que lleva la Virgen.
En el recorrido, la Madre de Cristo va cerrando los capítulos que con sus diversas advocaciones ha recorrido nuestras calles, y si fue Salud o Esperanza, Soledad, Paz y Dolor, Rosario, Socorro y Amargura, hoy se resume en un nombre hermoso que felizmente va pregonando la Victoria con la que sueña un pueblo que está vivo en sus creencias y que lucha por alcanzar las metas impuesta por su destino.
En ese camino de fe y tradición están los esfuerzos de los más jóvenes que se saben vocacionados y capaces.La Virgen, con su expresión de triunfo, será todos los años final de un capítulo, acudirá a visitar a las hijas de Santa Ángela, "su gran legado, floreciendo continuamente" para dejarles el mensaje de su nombre, y para recordar su primera Casa de Ayamonte. Como si quisiera ser Hermana de la Cruz, pasó algunos meses en el Convento esperando el momento de su bendición y puesta al culto, lo que ocurrió en mayo de 1997. De nuevo encuentro y diálogo con las hijas de Madre, ellas saben, y lo hablan con la Virgen, que el camino no es fácil, porque lo andan a diario acercándose a los pobres, a los enfermos y a los más necesitados; pero tienen la certeza de que al acabarse estará la Victoria.

Ha sido una semana completa en la que las calles de Ayamonte han sentido los latidos de la Pasión y se han convertido en calles santas.
Vestigios de cera y pies de promesas ratificaron sobre los suelos el convencimiento de llegar a Dios a través de la fe más popular y natural que se conoce.
Si Jesús lloró lágrimas de sangre en los campos de su martirio, en los campos de Ayamonte ha encontrado la flor y el fruto de un pueblo que lo sigue y no se duerme.
Si Jesús movió la losa del sepulcro y quedaron despavoridos los guardianes, aquí se le han abierto las puertas más grandes a la Resurrección.
S
i Jesús amarró la fe de los pescadores para convertirlos en apóstoles, en Ayamonte ha encontrado una flota que produce vida, y por la vida, sigue las enseñanzas de su doctrina.
Con los sones últimos de la música, el pueblo volverá a su pulso normal, y un penitente verde y blanco cerrará la puerta del Templo.

Rafael Pérez Castillo(190409)

Nota del Editor: Mañana, Dios mediante, publicaremos la ultima entrega que nos ha llegado de nuestro entrañable y buen amigo Rafael Pérez Castillo, como cierre de este ciclo de Cuaresma y Semana Santa. Habra que esperar un día, pero aunque no la he revisado aun, apostaría que como siempre merecerá la pena leerla. Gracias amigo Rafael.

08 abril 2009

Rafael Pérez Castillo nos comenta como es el Jueves Santo ayamontino y nos va a demostrar que, si Cristo cae, Ayamonte es Amargura.

Ángel León/Rafael Pérez Castillo/DonaldPress
A medida que va avanzando esta Semana Santa que a dios gracias, estamos disfrutando un clima maravilloso, como hace varios años, no estábamos acostumbrados, pues la lluvia deslucía los desfiles procesionales.
Pero este año estamos llegando ya al ecuador y seguiremos orando a Dios Padre, para que nos acompañe un tiempo tan esplendido, como el que hasta ahora venimos teniendo.
Como les prometí al comienzo, nos estamos adentrando más y más en la Semana santa de Ayamonte y tenemos que decir que estamos conociendo muchas cosas cosas que desconocíamos, los que no hemos tenido el privilegio de vivir unos días tan entrañables y como es lógico, cada día con su historia.
Hoy nos dice el amigo Rafael Pérez Castillo: “Si Cristo cae, Ayamonte es Amargura, habrá que adentrarse en esta crónica, para saber el porque.
Y creo que es lo mejor que debemos hacer, seguir leyendo y seguro que de una forma tan amena e ilustrada, nos enteraremos, dado que todo tiene el porque.
Les dejo con esta nueva entrega sobre la Semana Santa ayamontina que, dicho sea de paso, nos entran ganas de coger el coche y acercarnos hasta esta bella ciudad tan encantadora.

SI CRISTO CAE,
AYAMONTE ES AMARGURA.

Así sucede cada Jueves Santo. Amanece haciendo honor al dicho. “Tres jueves tiene el año…”. Y apenas le sale al día su luz, cuando se observa en la brisa y en el río, en las calles y en sus silencios, en el cielo y en su espejo, que algo grande está vivo en el aire, un mensaje de fraternidad que llega desde la entrega generosa, desde el deicidio amargo que padecerá el que ha venido a traer la salvación, a rescatar al hombre.
Todo el sentir semanasantero se focaliza hoy en lo más alto del pueblo. Ayamonte se resume en esta jornada, igual que si fuera “Calvario”, lo más empujado posible hacia el cielo, acortando las distancias que pudiera haber hasta Dios, para mostrarle cómo es el sentimiento y la fe de los bautizados orilla acá del Guadiana.
Y si todas las jornadas tienen como final el momento de abrazar el descanso, cuando es llegada la noche y las puertas se cierran y el sueño suena transmitiendo la ausencia de vida, entonces - y están bien hechas las cuentas - en este pueblo, el año tiene un día menos. Ayamonte ya no dormirá hasta la madrugada del sábado.
Pues de esta alteración del calendario tiene mucha culpa, por lo poco la mitad, la Real, Ilustre y muy Antigua Hermandad Sacramental del Salvador y Cofradía de Penitencia de la Oración en el Huerto, Nuestro Padre Jesús Caído y Nuestra Señora de la Amargura. Todo este extenso título, que así es, hasta escasos años atrás, y todavía también, se resumía diciendo: la Hermandad de Concepción. Y esto es, porque desde la fundación de la Cofradía de Penitencia en 1918, esta casa, la familia Concepción, fue parte importante en el acto fundacional y en su posterior mantenimiento y adquisición de imágenes y enseres. Estaba esta Cofradía destinada a fusionarse muchos años más tarde, en 2003, con la Hermandad Sacramental que fue fundada en 1718. Una y otra, dos siglos de diferencia, que hablan ellos solitos de lo longevo que es el camino que, por esta tradición, justifica nuestras aspiraciones al beneficio de la Redención.


El hecho de que sólo procesione una Hermandad, en este día, nos faculta, sin dar lugar a equívocos, para omitir lo extenso de su denominación, y llamarla Hermandad del Jueves Santo.
Así pues, diremos que la Hermandad del Jueves Santo está establecida canónicamente en la Parroquia de Nuestro Señor y Salvador, en el barrio de La Villa.
¡La Villa! Catedral de cal blanca con luminarias de demasiado sol, que siluetean sobre los paneles blancos de sus paredes la poesía sencilla del labriego y sus bestias, el sonido del Ángelus por entre calles Gitanos y Viriato – calle del Hospital – con el anillo del Pozo en la bajada, y el canto del agua en el Pilar. Sus amanecidas están grabadas en los discos de las eras entre cantos de gallos y el rezo del Rosario de la Aurora con el inolvidable sonsonete:

“Dios te salve María,
llena eres de gracia…”

Desde la Parroquia del Salvador, iglesia de columnas inclinadas, la tarde se convierte en magnífica procesión, al abrirse la Puerta de Poniente, la Puerta del Perdón, para que se inicie la Estación de Penitencia de esta Cofradía que consta de tres extraordinarios pasos con muchos años de historia en sus trabajaderas.
En la primera estampa se nos presenta a Jesús Orando en el Huerto que, por la juventud de su cuadrilla de costaleros, es conocido como “El Angelito”. Este paso lo aportó, completo, la familia mecenas en el año del cincuentenario de la Hermandad. Las dos imágenes del Misterio son de nuestro paisano Don Antonio León Ortega. Se escenifica el momento en que Jesús reza en Getsemaní y un ángel le ofrece el cáliz de la Pasión.


Y el Señor, por los suelos. Cristo abatido por el peso del dolor, cae rodilla en tierra, mientras unos sayones flagelantes toman su cuerpo como blanco de sus iras y desprecios. La imagen es de autor desconocido y antigüedad borrada en el tiempo. Sufrió la tragedia de la guerra civil, e incluso desapareció hasta el extremo que se encarga una réplica con la que volver a salir en procesión, y que hoy se encuentra altarizada en la Casa de la Hermandad, ya que años más tarde, alguien encontró la mascarilla del Cristo en un vertedero de basuras, y fue León Ortega quien sobre ella, realizó la restauración completa. La cruz es plana y los sayones pertenecen a la escuela valenciana.
El paso de palio azul, con medallón central del artista local Ángel Rodríguez D’Esury, lo ocupa una de las vírgenes más guapa de Ayamonte. Tiene la expresión de la raza andaluza endulzándole la pena que la amarga, y se llama Amargura como su tristeza. La luz de la Villa se hace doble cuando la Virgen se enmarca en el rectángulo de la puerta, y con el sol en todo lo alto, ya que la salida es temprana porque el itinerario es el más largo de toda la Semana Santa ayamontina. El primer tramo del desfile es el de calle Tras las Campanas, para meterse en “San Mateo”, que es más conocida como calle de la Amargura.

Negro de luto en los hermanos penitentes que llevan capirucho morado, de una Cofradía caracterizada por lo ágil del recorrido, ya que viene obligada a estar en su sede antes de las dos de la madrugada por razón de la salida de la Cofradía que ensambla un día con otro.
En su caminata hasta la Tribuna Oficial, pasa por la puerta de su Casa de Hermandad, en calle Capilla del Monte y por el Templo de San Francisco. Tiene otros lugares donde su presencia se hace verdaderamente emotiva y, en su regreso, efectúa la recogida del cuerpo de penitentes en la Casa de Hermandad, quedando los tres pasos flotando por encima de la multitud que entusiasmada quiere ayudar a Jesús y María en la subida de la cuesta de “Galdames”, una de las calles más largas de Ayamonte. Pero toda la Hermandad es joven, y por eso los pasos no notan la cuesta.
Desde hace dos décadas, la familia Concepción, siempre en vela junto a la Hermandad de su vida, fue asistiendo a un relevo, nunca total, ni de lo importante de su apoyo, para abrir paso a una generación de cofrades que inviertan en dedicación las mejores de sus ideas y lo más importante de su esfuerzo vocacionado.

La Cofradía, pues, seguirá subiendo “Galdames” y, cuando La Amargura pase por la puerta de la Capilla del Socorro, sólo a doscientos metros de su casa, ya está el pueblo, con más ayamontinos que en ninguna otra fecha, esperando lo que en Ayamonte tiene un nombre que no confunde a nadie: la salida del Señor.
¡La madrugada y Cristo, abrazados! ¡Ayamonte, también!


RAFAEL PÉREZ CASTILLO(020409)

07 abril 2009

Rafael Pérez Castillo la panorámica del Miércoles Santo en Ayamonte, donde nos revelará un binomio importante Pasión=Jesús y María=Paz.


Ángel León/Rafael Pérez Castillo/DonaldPress


A medida que va avanzando la Semana Santa nuestro buen amigo Rafael Pérez Castillo, nos revela un binomio muy importante en Ayamonte y en especial en el Miércoles Santo: Pasión es Jesús y María es la Paz.
Indudablemente Jesús, va estrechamente ligado a Pasión, dado que la vivió en sus propias carnes y si analizamos la vida pública de Jesucristo, lo unico que hacía era pasar haciendo el bien y curando a enfermos e incluso resucitaba a los muertos. Naturalmente al ser el Hijo de Dios, hecho hombre al nacer de la Stma. Virgen María, por obra y gracia del Espíritu Santo, tenía unos poderes sobre naturales y una bondad y generosidad muy grande, ya que poseía y posee un gran corazón.
Pero como siempre y como suele ocurrir en la actualidad, las personas que hacen el bien, sin mirar a quien, empezó a caerles mal, a los que eran incapaces de hacer el bien a los demás, por el hecho de hacerlo. Y de inmediato quisieron quitarlo del medio, por temor y por envidia. Jesús les estorbaba, les caía mal, hasta el punto que prefirieron salvar a Barrabas y crucificar a Jesús.
Y la Santísima Virgen María, sufrió en Paz la Pasión, Crucifixión y Muerte de su Hijo Jesucristo, ya que Ella, asumió con grandes Dolores y Angustias el acontecer de la calle de la Amargura…

“PASIÓN” ES JESÚS,
MARÍA ES LA PAZ.

El Miércoles Santo, en Ayamonte, es blanco. El día suele ser un representante albo de la Primavera. Blancos son los penitentes. Moteados de blanco están los naranjos, en la avenida, estrenando el azahar y ofreciendo el perfume denso de su incomparable aliento. Y la Virgen es La Paz.


La Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de la Victoria, Nuestro Padre Jesús de la Pasión y María Santísima de la Paz, nace para festejar la paz, es el reencuentro de unos hermanos que anduvieron perdidos por la geografía española empecinados en una contienda irrazonable que dio lugar a una triste guerra fraticida. Por fin, después de tres años desperdiciados inútilmente y con el sabor amargo de las muertes innecesarias que vistieron de negro millares de hogares, España respira paz, se incorpora y comienza su andar por el camino pobre y trabajoso de la restauración. En ese caminar, como obreros constructivos, Ayamonte tiene un manigero de excepcional categoría. Mirando a la Virgen de las Angustias, su Patrona, y viendo también roto al Cristo de sus brazos, por él empieza toda la reconstrucción para que encabece la resurrección de nuestra alegría perdida y enterrada.
Un grupo de ayamontinos amigos, que habían vivido o vivían en esta acera o en aquélla, se pusieron a las órdenes del Jesús del Calvario o el de Belén, sencillamente de Jesús y, con la losa del sepulcro del Maestro, se enterraron los rencores y se tapiaron los odios y las diferencias. Con Cristo en la Cruz de Guía, fundaron esta histórica y testimonial Hermandad para rezar a Dios por los que se marcharon y agradecer la vuelta a sus casas de los que volvieron, y por eso fue llamada y es conocida como la Hermandad de Excombatientes.
Estamos hablando de la Primavera de 1940. Al Cristo representativo y titular de la Hermandad se le llamaría Cristo de la Victoria, y para procesionar sería imagen central en un Misterio: el del Prendimiento de Jesús en el Huerto de Getsemaní, escribiéndose así la primera página de un testamento destinado a ser imborrable. El conjunto, que es de la Escuela Catalana, y conocido como El Beso de Judas, después de muchos años de salir por nuestras calles, ha quedado destinado a seguir dando fe de su porqué, desde el nicho de su capilla en la Parroquia de Las Angustias.


En 1942, de la gubia del inmortal imaginero ayamontino Don Antonio León Ortega, nace Nuestro Padre Jesús de la Pasión – en Ayamonte Pasión – inigualable talla completa de un Cristo que todos los miércoles santos, se adapta al modo de andar de los ayamontinos, y anda con el pueblo. ¡Es para verlo! No hay pluma que lo escriba. Y al no poder escribir de Pasión, describiremos su paso diciendo que es una plataforma de oro de proporcionadísimas dimensiones de nuestro paisano Don Francisco Domínguez Rodríguez – Paco el Tallista – recientemente desaparecido y capaz de escribir sobre la madera mejor que muchos quisiéramos escribir sobre el papel. El canasto de este paso lleva unas cartelas, y en ellas los Cristos de nuestra Semana Santa, que son obra del reconocido pintor Rafael Oliva, cuya vasta y extraordinaria producción lo ha catapultado al futuro, y es capítulo real y honorífico en la Historia de Ayamonte.
Pasa que cuando las Cofradías son Hermandades, en toda la amplitud y acepción del vocablo, el grupo hace, de lo que en su origen fue gremio. Si antes los gremios eran originarios de las Cofradías, ahora, por mor de las Cofradías, surgen grupos con una fuerza de cohesión tal, que la identificación con lo encomendado es plena y, además, se llega a una sincera familiaridad. Al sintetizar lo anterior, se decanta que Pasión ha logrado tener una de las mejores cuadrillas de costaleros que se pueda ver en Semana Santa, con lo que, si bien supone un gran privilegio estar siempre en Ayamonte , si le añadimos, “y que sea Miércoles Santo”, entonces de privilegio se pasa a otra cosa que aún no figura en el nomenclátor.


También es de León Ortega la Virgen de la Paz. Año de 1944. En esa fecha la Hermandad se completa. Trío de advocaciones acorde y consecuente con el principal objetivo: Cristo de la Victoria, Jesús de Pasión y Virgen de la Paz.
¿A que el Miércoles Santo de Ayamonte es realmente blanco?
Y blanco son sus penitentes en túnica, capa y antifaz, para destacar así del rojo fuerte de un palio que da techo a la Virgen, llevando en el medallón central un relieve de la Patrona de Ayamonte.
Desde su fundación, nunca ha llovido a esta Cofradía en la calle. Las casualidades - para algunos “milagros” – y desde luego muy respetable, han rodeado a la Hermandad de una pequeñita y local historia que ha dado pie a transcripciones que casi son leyenda. De cómo con un cielo negro, sobre poniente, que techa prácticamente a Portugal amenazando derrumbarse en escombros de agua, de repente, Cruz de Guía en la puerta de “Las Angustias” y ¡cielo estrellado!
Y lo cierto es que es cierto.
Cofrades que venían de Sevilla – maestra de la Semana Santa – de ver uno de los desfiles que había tenido que suspenderse por la lluvia y a los que el agua no dejaba que su coche anduviera con normalidad, y que comentaban entre ellos que ésa iba a ser la primera vez que la Hermandad no saliera. Entrando en el pueblo, apagón del agua, cielo limpio y como dicen los marineros: ¡a navegar!
En la Semana Santa de 2008, la Cofradía no se mojó; pero hubo de suspender su estación de penitencia ante la amenaza de una noche más bien de invierno. Primera vez que esperamos sea de paso y no se acostumbre, por el bien de todos y por el esplendor de nuestra Semana Santa.
Como lugares recomendados para quienes nos puedan visitar en este día, decir que nada más que tiene uno y no es un lugar, es todo el desfile. Siempre, y en toda la Carta de Navegación de la Semana Santa de Ayamonte, el Convento de las Hijas de Madre Angelita es un puerto de dulzura, de encanto y de oración natural. Se llama oración natural a ésa que brota sola, que no está encorsetada en fórmulas de rigor inventadas por otros, sino que nace del corazón de la persona sin que nadie lo pida y sin que nadie lo mande.
¡Cuánta oración natural en la puerta del Convento!
Cuando Pasión mira a las monjas tras las rejas, ¿ha visto alguien cómo miran las monjas a Pasión?


Y cuando La Paz parece que quiere entrar al Convento, ¿ha visto alguien cómo salen las monjas a repartir su caridad?
Cristo y María, entre el azahar de la Ribera, rezan en la Tribuna con la magnificencia de un desfile que cada año nos sorprende; pero la lectura de su mensaje a los ayamontinos es una epístola inédita que también tiene grabada una lista grande de víctimas de un martirio lejano, que está muy cerca, y por el que, para que no encuentre otra vez escenario, Ayamonte y las venideras generaciones van a rezar, mientras Pasión y la Paz bendigan sus calles en noches sin lluvia de la Semana Santa.


RAFAEL PÉREZ CASTILLO – (300309)

04 abril 2009

Rafael Pérez Castillo, nos revela el Misterio de la Lanzada, un Compromiso con el Mar y todo un mensaje de Esperanza.

Ángel León/Rafael Pérez Castillo/DonaldPress

Hoy nos vamos a situar en el Martes Santo de la bella ciudad de Ayamonte y quien mejor que, para situarnos y desvelar hasta un gran misterio que, nuestro gran amigo, escritor y noble pregonero, Rafael Pérez Castillo. Nos ha narrado, como se vive la Cuaresma, de las Visperas de la Semana Santa, el Domingo de “Señas”, el Lunes Santo y hoy como os vengo avisando, nos va a revelar “El Misterio de la Lanzada, un Compromiso con el Mar". Y este día también, es todo un Mensaje de Esperanza.
La Esperanza que es lo ultimo que debemos perder, pero que fácil de decir es, cuando no tenemos problemas. Pero los problemas son, se me viene en este mismo momento al pensamiento, aquello tan hermoso y bonito que, yo mismo he analizado en modo de “Reflexión en Voz Alta” aquí en este portal, sobre una de las “Máximas” o flores espirituales de nuestra querida Santa Ángela de la Cruz: “No hay nadie que viva sin cruz y el que huya de una, encontrará otra mayor”, la que tenía y la otra que se crea el mismo, con no saber aceptar, las cruces que cada cual posee. Pues eso mismo ocurre con los problemas que, quien huya de uno, encontrará otro aun mayor. Pero por muchos problemas que tengamos, no podemos perder la Esperanza, una de las virtudes teologales." Y Esperanza es también una de las advocaciones más bonitas y hermosas de la Santísima Virgen".
Yo voy a terminar este prologo, porque creo que estarán deseosos ya de poder leer, esta nueva entrega de nuestro gran colaborador y amigo Rafael Pérez Castillo.


EL MISTERIO DE LA LANZADA,
UN COMPROMISO CON EL MAR



Cuando la Semana Santa está viva, no es cuestiónde un compromiso heredado, que también, pero lo fundamental es si su arraigo en el pueblo tiene fuertes anclajes de fe y religiosidad, entonces hay temas transversales que afluyen por cuestiones de belleza, de realización, de planificación de la salvación según los esfuerzos del hombre y, en general, de entrega a Dios y dedicación en el desarrollo de los principios que expresan y exigen las Hermandades.






Recordando las actividades gremiales y en el sentir de presentar el oficio de la mar como vía para estar al lado de Cristo en el recuerdo de su Pasión, Ayamonte tiene un Martes Santo perfectamente definido y como nacido en el gremio, preparado para navegar en busca de Jesús Marinero.
La Real, Antigua, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de nazarenos de la Sagrada Lanzada y María Santísima de la Esperanza del Mar, con sede en el Templo de San Francisco, constituye hoy un grupo de acción en el que se ha enrolado una población marinera de la hermosa Barriada de Punta del Moral y forma la tripulación de sus dos pasos desde el inmenso honor de ser sus costaleros.
La Punta del Moral, barriada por excelencia, marinera, trabajadora del mar, es una perfecta Cofradía de pescadores que tiene su “pasión” diaria entre olas y mareas, vaivenes del Atlántico que, si bien es abundante y variada despensa a veces, también se ha excedido en el cobro de sus prestaciones arrancando, en muchas ocasiones, al padre, al esposo, al hijo, de los brazos de quienes lo amaban. Tierra de extraordinarias voces, es, en la actualidad, protagonista de un Certamen de Saetas cuando llegan estas fechas: “Saetas del Moral”.
¡Con la mirada en la Virgen del Carmen se va el marinero a la mar!
Deja el cariño en el aire, como la vida; por eso para él hay un Martes Santo de Esperanza ocupado por esta antigua Cofradía y Hermandad, que fue fundada en 1918 y que, en sus dos altares de desfile, cuenta de forma vocacional y entregada, con el esfuerzo y el sacrificio que aporta la juventud de la Punta del Moral.

Supone una tremenda penitencia el ser costalero de esta Cofradía, porque su primer paso, paso de misterio que ahora está en fase de terminación, es probablemente el de mayores dimensiones de la Semana Santa ayamontina. Increíble escenificación del momento en que Longinos abre el costado del Redentor. Todas las imágenes son obra de ayamontinos: el Cristo de las Aguas, Nuestra Señora del Buen Fin, y Longinos a caballo, de Don Antonio León Ortega. San Juan Evangelista es de Don José Vázquez Sánchez y María Magdalena de Don Prudencio Navarro Pallares. El valor de todo este conjunto es incalculable. Destaca su imagen central, el Cristo de las Aguas, del que se dice que su atrevida y arriesgada postura es el fruto del desplome que durante la noche, por su propio peso, sufrió el boceto de lo que luego iba a ser el Crucificado.

Especial emoción tiene el momento de la llegada de la Cofradía a las rejas del Convento de las Hermanas de la cruz, justo enfrente, monumento a Santa Ángela como recuerdo de su estancia en Ayamonte y, allí mismo, un coro de voces espontáneas, dulcifica “su Salve” en un escenario de silencio que otrora es zona de expansión y solaz de nuestros jóvenes.
En las puertas del Convento está la Esperanza del Mar – imagen de Luis Álvarez Duarte – bajo palio verde en cuyo techo un medallón ovoidal, lleva una pintura de la Virgen del Carmen, obra del ayamontino Manolo Giráldez. Si eso es pintar, la gloria está en sus manos; pero su humildad es enorme, como su arte.
La noche pasional del Martes Santo, en Ayamonte, pone en escena una Hermandad que ha pasado por muchas subidas y bajadas, como las mareas. Hubo una época en que salió de la Parroquia de las Angustias, también lo hizo en distinto día, el miércoles Santo. Procesionó sólo con el paso de misterio, se le cuentan importantes noches de lluvia…; pero ahí está: una Hermandad cargada de juventud y criterio en cuya fundación estuvieron presentes ayamontinos de renombre.
La madrugada es la encargada de cerrar las puertas de “San Francisco” y sobrecoge la imagen de los “marineros” al salir de los pasos. Sudor que otras veces viene cuadriculado por las mallas de las redes que entrecortan las aguas del mar, y que esta noche ha sido dedicado a su Hermandad.
¿Cuál será el mensaje?
¿Es verdad que hay un secreto decir que hace mantener la Esperanza?
Si fuéramos capaces de inventar una oración de mares y espumas, de altares y laudes, de amor y Esperanza, los ayamontinos, después de ver en la noche del Martes Santo a esta Hermandad por sus calles, y sentirla dentro de sus corazones, y ver la postura rendida de un Cristo que se deja crucificar por nosotros, con el aliento herido por la lanza, elevaríamos al costado de Jesús esta plegaria:
Enamórate de Ayamonte
y cántale al mar.
Verás el rubor del cielo
en el río donde el sol arde.
No apagues su llanto,
su color es nuestra sangre.
Así que los penitentes desfilaron con su túnica negra y capa y capirucho rojos, firmando una magistral entrada en Tribuna Oficial, donde se repitió el rezo cantado de la Salve, y donde Ayamonte se cargó de emoción cuando el Cristo de las Aguas y la Esperanza del Mar se volvieron al Atlántico.

Rafael Pérez Castillo(240309) .

Fotos: ArchivoDonaldPress/mojarrafina.blogia.com

Si estas en Sevilla hoy puedes ver La Hermandad de El Sol, La Hdad del Cautivo de Torreblanca y la Hdad. de El Divino Perdón. Feliz Semana Santa a todos y por supuesto Feliz Pascua de Resurrección, si Cristo muriera para no Resucitar, estariamos ante un Cristo Muerto y estamos ante un Cristo Vivo. Aqui se repite nuestro mensaje de Esperanza.

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